Quilca en Crisis

31 marzo de 2014

Mientras la tecnología nos invade y obliga a muchos a comprar con aterradora velocidad todo lo que esté “de moda”, miles de lectores continúan adquiriendo libros. Si, libros viejos en comparación a la complejidad con la que se operan los aparatos nuevos. Sumergidos en una aventura cuasi arqueológica por encontrar revistas o ediciones de libros que no encuentran con facilidad en otros sitios, rebuscan entre hojas amarillentas por el paso del tiempo, una historia que los atrape y los lleve a recorrer experiencias increíbles. Toda ciudad tiene un espacio para ellos: en Lima se llama Quilca.

 

No existen universitarios, escritores, periodistas ni dedicados lectores que no hayan pasado por las coloridas calles de Quilca en busca de algún libro. Los libreros, quienes permanecen 16 años en un terreno alquilado al Arzobispado de Lima, sirvieron de guía en este recorrido cultural para fomentar la lectura a nivel masivo, pero ahora están envueltos en un lío judicial.

Las tres primeras cuadras de este jirón, en el Centro Histórico de Lima, son el resguardo de la contracultura limeña, desde 1997. De esas épocas se recuerda El Averno (ahora desalojado),  así como la venta callejera de libros, antes de que una ordenanza municipal los obligara a  formalizarse.

Meses después se organizaron y alquilaron una playa de estacionamiento abandonada, propiedad del Arzobispado de Lima. Desde entonces el contrato se renovó cada dos años, hasta el 2008 que dejó de efectuarse. Eduardo Maquiavelo, abogado de la Asociación de Libreros afirmó que cuando esto sucede, se convierte en un contrato a plazo indeterminado, es decir, no caduca.

Aspectos legales

“Primero, el proceso judicial de desalojo interpuesto es irregular” señala Maquiavelo. “En estos casos se tiene que remitir una carta notarial resolviendo el contrato, de otra manera este subsiste en todos sus aspectos. Así es como se ha venido desarrollando, hasta el mes de octubre del año pasado, cuando llega la demanda judicial de desalojo.”

“Segundo, se nos otorga un recibo de pago de octubre del 2013 cuando ya habían enviado la demanda por desalojo en setiembre, entonces ¿por qué recibieron la mensualidad? Si no han cumplido con disolver el contrato no pueden plantear una demanda de desalojo”, agrega.

“Nadie se opone a devolver el local, pero las cosas tienen que marchar conforme lo establece el código procesal civil. Se espera que el juez declare infundada o improcedente la demanda. Luego de eso el Seminario Santo Toribio procederá conforme a ley”, acotó el abogado defensor. Hasta el cierre de esta edición no se supo cuál fue la respuesta frente a la demanda.

Diario de un librero

No solo hay libros viejos en el Boulevard de la Cultura. Las novedades literarias y best-sellers  también se venden por unos soles menos. Pedro Ponce, presidente de la Asociación Boulevard de la Cultura, nos cuenta en qué estado se encuentra Quilca.

¿Qué es lo que convierte a Quilca en un lugar especial?

Lo que las grandes librerías quieren es mayor cantidad y variedad de libros. Al importarlos ellos tienen un margen alto de costo por los gastos fijos de sus locales, personal y administradores, es por ello que los precios de los libros no bajan. Lejos de esas grandes cadenas que venden textos, en Quilca son negocios individuales. Los gastos fijos son menores, lo que se encuentra acá no pueden conseguirlo en librerías grandes porque las ediciones que no salen ya no las vuelven a vender, no es lucrativo.

Imaginativo y vistoso

El Quilcazo es un festival artístico creado por jóvenes, con auspicio de la asociación. Nació a partir  del enfrentamiento por el terreno ocupado en el jirón Quilca, una respuesta juvenil que se propagó por las redes sociales.

Normalmente la decoración corre por cuenta de los chicos. Aunque en ocasiones, como en el primer evento, estuvieron el maestro Alberto Quintanilla, uno de los más grandes pintores del Perú, y la presentación de Hernan Schwarz, fotógrafo peruano, que decoró la parte superior donde están los más grandes escritores nacionales.

Este evento consiste en la expresión de artistas gráficos en vivo que pintan las paredes del auditorio. Por otro lado, también están las obras  de teatro, clauns, raperos, grupos de rock, presentaciones de cortometrajes y libros.

En el auditorio siempre se han hecho presentaciones. Las editoriales Norma y Alfaguara traían a sus autores. Esto se vio truncado por un tiempo, incluso el año pasado presentamos el libro de Mónica Cabrejos: Ni puta ni santa, también una reedición del libro Hudson el redentor de Diego Trelles, nominado al premio Rómulo Gallegos a nivel Latinoamérica.

Mirada al futuro

“El plan A es negociar la estadía, por lo menos por un tiempo. Que nos digan cuál es su propuesta por escrito y juntar un monto con el que podamos  participar. El año pasado nos avisaron que el Arzobispado tiene proyectado construir un estacionamiento subterráneo, locales comerciales y departamentos en los últimos pisos, pero nosotros no formamos parte de ese proyecto”, explicó el presidente de la asociación.

“También habría una posibilidad de que se vendan libros y tendríamos la primera opción, pero si se alquilan stands a 100 dólares y luego aumentarían a 600 dólares, entonces los costos fijos subirían y desaparecería Quilca como tal.

63 personas, todos libreros, perderían el trabajo, sin contar con que algunas tienen gente que trabaja con ellas, aproximadamente serían de 100 a 120 personas.”

¿Tienen nuevas actividades en proyecto?

Vamos a iniciar presentaciones de cortos. Tomando en cuenta también que Quilca es el lugar donde más  escritores peruanos venden, pensaremos en alguna actividad para que esto no los afecte.

¿Cuál es el estado del proceso jurídico?

El juez llamó a una audiencia única el 28 de enero, nosotros asistimos y ninguna de las partes propuso excepciones ni defensas previas. El juez declaró saneado el proceso, en ese contexto lo  que procedía era admitir pruebas, formular alegatos y sentencia. Sin embargo, contrario a toda regla procesal establecida por el código procesal civil, el juez no chequéalos cargos de remisión de las notificaciones. Ninguna parte observó nada hasta el final de la audiencia única, que viene a ser la formulación de alegatos donde el abogado de la parte demandante (Seminario Santo Toribio) sustenta que no le han notificado la contestación de la demanda que hemos efectuado nosotros.

El juez se dio cuenta, en el momento  de alegatos, que no se habían recibido las notificaciones de la contestación de demanda, ya interpuesta en el mes de marzo. Hasta el mes de octubre tenemos recibos de pago de arrendamientos, lo que demuestra que existió una relación contractual. Nadie puede transgredir la ley y abusar del derecho, este se sujeta a la norma prevista para la defensa.

¿Cuál es la posición que se está tomando en este contexto?

En este momento nadie se va a mover, porque el derecho nos asiste y nadie puede abusar de este. Además hemos apelado la resolución del juez que dilata la nulidad del proceso sin justificación alguna.

 

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