Venezuela: Hora Cero

31 marzo de 2014

Esta es la declaración de un testigo de excepción, de un compatriota nuestro que emigró a Venezuela hace unos años en busca de una vida mejor. Ahora nos cuenta lo que se vive no solo en Caracas sino en otras regiones de ese país.

Resido en la ciudad de Maracaibo, capital del Estado Zulia, frontera con Colombia. Con un promedio de 40 grados de temperatura, se podrán imaginar cómo la están pasando los estudiantes y amas de casa en estos días de marchas y protestas.

Desde que estoy en esta ciudad, hace casi 5 años, por primera vez observo una determinación, un arrojo, una decisión que me atrevo a decir que la historia está por cambiar: Venezuela es en la actualidad un país quebrado, con un gobierno populista que se niega a cambiar el rumbo económico, es un país partido en  dos, con una escasez de alimentos en aumento, y una educación paupérrima; es un país sin futuro.

Esta polarización llega a extremos preocupantes. Soy mudo testigo de enfrentamientos entre familias del mismo barrio, que se arrojan piedras y basura en las puertas de las casas, así como de peleas entre familiares. El gobierno se ha encargado de meter en la cabeza del pueblo que este es el país de las maravillas, con las famosas misiones que regalan los títulos profesionales como si fueran volantes de publicidad. En los Bancos del Estado se observan largas colas para que la gente pueda cobrar algunos cuantos bolívares. Sin embargo, lo único que ha conseguido el chavismo es “crear” gente comodona y con poco apego al trabajo.

Tema aparte es la inseguridad que se vive día a día. Después de las 7 de la noche hay que ser muy valiente para caminar por las calles, el riesgo es muy alto, hay mucha gente armada que se mueve en motos, y como es normal que los autos tengan los vidrios polarizados no se sabe quién ni cuántos van adentro de ellos.

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Hace un par de sábados me sucedió algo que me hizo reflexionar sobre el papel de los jóvenes en este momento tan crucial para Venezuela: iba al cajero en el auto y al llegar a una intersección me crucé con una marcha. No exagero cuando digo que en menos de un minuto bloquearon la avenida con basura, piedras y todo lo que estaba a la mano. Bajé del auto ante la sorpresa de los muchachos quienes pensaban que iba a discutir, pero me acerqué y les dije lo que pensaba en ese momento: que así no iban a llegar a ningún lado. Intercambiamos ideas, ya que soy sobreviviente del famoso Fujishock de 1990 y viví muy de cerca toda esa etapa del gobierno de Fujimori. Se me acercó una chica muy joven y bella, que con los ojos vidriosos me dijo: es que nadie nos apoya.

Sentí vergüenza al recordar que fue el presidente Ollanta Humala, en Lima, quien prácticamente le dio el visto bueno al gobierno de Nicolás Maduro. Leo las noticias que llegan de Lima y me entero que hasta el momento el gobierno peruano no tiene un pronunciamiento claro y preciso sobre la dictadura de Maduro. Eso es realmente lamentable y, como peruano que reside en Venezuela, es muy vergonzoso.

Intento llamar al rotafono de RPP para decir algo acerca de lo que sucede en este país, pero lamentablemente no logro comunicarme. Estos muchachos que protestan contra el gobierno de Maduro están solos, pienso que la comunidad  internacional los ha abandonado. Es muy poco lo que se hace desde afuera. Se necesita algo más que unas cuantas palabras de aliento, se necesita firmeza y decisión de los presidentes, pero hasta el momento, nada.

*Por razones de seguridad y para evitar represalias, omitimos el nombre de nuestro compatriota.

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