La Otra Cara del Mundial de Fútbol

15 mayo de 2014

Brasil en la Encrucijada

El Campeonato Mundial de Fútbol es un evento que despierta la expectativa de millones de aficionados que se preparan, unos para viajar a Brasil, donde se realizará esta vez el magno evento a partir del 13 de junio inmediato, y otros coordinan sus actividades laborales para que el horario de los partidos no colisione con sus obligaciones y así, disfrutar los encuentros que serán transmitidos por las innumerables cadenas de TV en línea internacional.

Quiere decir que la expectativa es mundial y Brasil es en estos momentos, el país más envidiado de la tierra. Sin embargo, todo no es felicidad en el país carioca. En noviembre de 2008, el respaldo llegaba a 79%. Sin embargo, los brasileños contrarios a la Copa FIFA, un país apasionado por el fútbol, con el que supo alcanzar tantas glorias, vive un creciente desencanto con su Mundial.

En la actualidad, apenas 52% de los brasileños apoyan el evento, indicó la encuestadora Datafolha en febrero, y aunque el dato puede ser asombroso en el denominado “país del fútbol”, los especialistas creen que hay motivos claros para ese fenómeno, desde el costo de la fiesta hasta la forma en que fue organizada.

Es así que el Mundial en el llamado  “país del fútbol” ha dividido a la opinión pública. La vida cotidiana de muchos brasileños en las ciudades sede del Mundial también fue afectada por las obras antes de la llegada del torneo y los Juegos Olímpicos de 2016, obras muchas de las cuales se han dilatado en el tiempo, con un saldo decepcionante de accidentados y muertos. En Río de Janeiro, por ejemplo, las zonas céntrica y portuaria tuvieron cambios radicales en la circulación de vehículos y pasan por grandes reformas urbanísticas.

Las autoridades sostienen que son cambios necesarios que benefician a la ciudad, pero también han causado complicaciones a miles de personas que trabajan ahí. Los brasileños están bien decepcionados sobre la realización de la Copa porque están viendo sus ciudades totalmente modificadas para beneficio de otros. Y agregan que las ciudades sede del Mundial “están siendo rehenes de proyectos autoritarios que no representan avances urbanísticos ni democráticos”para la población.

Los Motivos de la Discordia

Los gastos que Brasil realiza para el Mundial son un motivo de irritación de una parte de su sociedad. Fueron unos US$10.900 millones invertidos por el gobierno federal, los estados y las ciudades sede, de acuerdo al último balance  oficial divulgado en noviembre. Se trata de una cifra bastante superior a lo previsto: solamente en estadios, se ha gastado a veces el doble o hasta el triple que los presupuestos iniciales.

Y lo más probable es que la cuenta aumente hasta junio, cuando se sumen, por ejemplo, las estructuras temporarias en torno a los estadios. En un país con grandes deficiencias en salud pública y educación, las fortunas invertidas en el Mundial fueron una de las razones principales de  las protestas masivas que Brasil tuvo en junio durante la Copa de Confederaciones. “La gente dice que los problemas que vive en cotidiano no se resuelven porque los gobernantes están volcados a poner plata en la copa”, explicó Sonia Fleury, una politóloga y socióloga que coordina el programa de estudios sobre la espera pública en la Fundación Getúlio Vargas, con sede en Río de Janeiro.

En un país con grandes deficiencias en salud pública y educación, las fortunas invertidas en el Mundial fueron una de las razones principales de las protestas masivas que Brasil tuvo  en junio durante la Copa de Confederaciones, reiteran que la plata que debería estar para resolver sus problemas está en otra parte y las prioridades también”, agregó Fleury.

 

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La presentación

El modo en que el gobierno brasileño presentó el Mundial ante la población también pudo contribuir a generar desánimo, sostienen analistas. Alberto Almeida, experto en opinión pública en el Instituto Análise, una consultora con sede en Sao Paulo, sostuvo que faltó una reivindicación clara de la utilidad del torneo por parte de las autoridades. “La gente dice que los problemas que vive en cotidiano no se resuelven porque los gobernantes están volcados a poner plata en la copa”.

Los gastos que Brasil realiza para el Mundial son un motivo de irritación de una parte de su sociedad. Fueron unos US$10.900 millones invertidos por el gobierno federal, los estados y las ciudades sede, de acuerdo al último balance  oficial divulgado en noviembre.

La presidenta Dilma (Rousseff) tendría que haber defendido continuamente la Copa en Brasil, explicando por qué es buena para el país: da visibilidad, va a traer turistas, ha generado empleos. Ante el cambio de humor de los brasileños respecto al Mundial mostrado por las encuestas Paulo, sostuvo que faltó una reivindicación clara de la utilidad del torneo por parte de las autoridades. “La gente dice que los problemas que vive en cotidiano no se resuelven porque los  gobernantes están volcados a poner plata en la copa”. Los gastos que Brasil realiza para el Mundial son un motivo de irritación de una parte de su sociedad. Fueron unos US$10.900 millones invertidos por el gobierno federal, los estados y las ciudades sede, de acuerdo al último balance oficial divulgado en Rousseff comenzó a enfocar su mensaje en la pasión brasileña por el fútbol, advirtió el mes pasado el diario Folha de S.Paulo.

Por ejemplo, ha reitbrasil-otra-cara-mundial-MAYO-03-galeriaerado una y otra vez que esta será la “Copa de las Copas”. Pero una pregunta es si eso alcanzará para cambiar el ánimo de  la gente. Almeida cree probable que el entusiasmo aumentará cuando el balón comience a rodar y la Seleção vaya por su sexta copa del Mundo.

Otros Problemas Importantes

Con una disparada de precios durante la Copa, tomar un avión y hospedarse en un hotel para asistir a un partido del Mundial costará cientos de dólares en un país donde el salario  mínimo equivale a US$311. “La gran mayoría de los brasileños que querían asistir a la Copa no puede”, sostuvo Christopher Gaffney, profesor visitante de la Universidad Federal Fluminense que investiga el impacto urbano y social de megaeventos deportivos.

Varios economistas anticipan  que en junio y julio, los meses del Mundial, la inflación aumentará por el efecto mundialista como ya ocurrió en otras naciones que albergaron la fiesta del fútbol.  Todo esto ha contribuido a que una parte de la sociedad brasileña vea la Copa como un espectáculo inaccesible desde el punto de vista financiero y potencialmente negativo para sus bolsillos. Pero, el Mundial ya está en marcha…

Por: Ricardo Miranda Tarrillo- Montreal Abril 2014

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