ALAN GARCIA EN CADE – PANAMA

15 junio de 2015

Por: Mario Castro Arenas

El expresidente deslumbró a los empresarios con sus conocimientos sobre integración, tecnología y competitividad regional.

Por momentos me pareció estar oyendo a Haya de la Torre. Didáctico, persuasivo, brillante,  con las cifras macroeconómicas de los sistemas de integración en la  cabeza, Alan García cautivó a los centenares de empresarios panameños que participaron en CADE 2015.

Orador de fondo del cónclave empresarial, sembró inquietudes, irradió luces, disipó sombras, alertó sobre el porvenir del istmo. El ex presidente del Perú, cuyo padre vivió exilado en Panamá, rehabilitó la preocupación del Apra sobre el Canal de Panamá. El plan máximo del Apra planteó en 1924- 1926 la internacionalización del canal, como una salida latinoamericana para romper la monopolización norteamericana sobre la vía interoceánica.

Confirmando la presencia histórica del Apra en el proceso de integración, Alan García es reconocido como el propulsor de la Alianza del Pacífico, formada por Colombia, Chile, México. Al pasar revista a las fortalezas y debilidades del proceso de integración, señaló  que la iniciativa había surgido luego de analizar los resultados del Grupo Andino, la ALALC,  y otras entidades teóricamente dedicadas a la integración regional. Como  no habían cumplido sus metas y no funcionaban como habían previsto los estados miembros, propuso la creación de la Alianza del Pacífico para viabilizar la integración con sentido práctico, derribando el proteccionismo arancelario, que ha frenado la dinámica del Mercosur, convirtiendo a la Argentina y Brasil en dos gigantes amarrados con sus propias cuerdas, restringiendo las importaciones, excitando la inflación interna, y retrocediendo en el crecimiento del PBI.

Los empresarios panameños se agitaron en sus asientos cuando García invitó a Panamá a formar parte de la Alianza del Pacífico. Un proyecto truncado por el gobierno de Juan Carlos Varela al establecer controles de los precios de artículos de primera necesidad y levantar barreras arancelarias a las importaciones de alimentos, partiendo del principio que el proteccionismo arancelario constituye  una forma de atenuar la crisis de la producción agrícola. La vicepresidenta y canciller de Panamá, Isabel de Saint- Malo, sentada al lado de Alan, tomó notas de las iniciativas formuladas por el ex mandatario peruano.

Con sutileza pero con argumentos basados en la realidad económica, García saludó la ampliación del canal que permitirá el tránsito de las naves más grandes del mundo. Recomendó que la economía panameña amplíe las fuentes del desarrollo, sin incurrir, como Venezuela con el petróleo, en ser un país subordinado a los ingresos derivados de un solo producto,  sin tener  importantes alternativas de inversiones públicas y privadas en otros sectores concurrentes al crecimiento. Citó la importancia estratégica de la energía solar en un país como Panamá donde hay mucho calor los doce meses del año, pero no se utiliza esta fuente energética con la tecnología moderna que permite, inclusive, que la energía solar pueda almacenarse si el cambio climático pudiera trastornarla. Panamá da los primeros pasos en el aprovechamiento de la energía solar en paneles, sobre todo, en la industria de la construcción. Pero sigue dependiendo fundamentalmente de la energía hidroeléctrica que se reduce nocivamente en los meses del año en los que la sequía afecta, asimismo, el abastecimiento de agua en la agricultura, ganadería, y consumo humano en las poblaciones de ingresos más bajos.

La educación fue otro de los temas abordados con ejemplos de lo realizado en el Perú en el segundo gobierno de García. Hizo hincapié en los sindicatos de maestros secuestrados por partidos de tendencias extremistas, que sabotean la modernización de los sistemas educativos. Manifestó que se exigió a los maestros anclados en sistemas educativos anacrónicos que pasaran por tamices que permitieron calificar la calidad de la enseñanza que imparten. Aconsejó que se estudie la participación de empresas privadas en la construcción de nuevas escuelas con una fórmula que permita que el pago de los impuestos correspondientes sea invertidos en la renovación física de los planteles de enseñanza.

De acuerdo a los índices de competitividad estructurados por el International Bussiness School ADEN, Panamá ocupa el segundo lugar, después de Chile, en el ranking de los índices globales de competitividad. Ocupa los primeros lugares de estabilidad económica y competencia de los mercados. Sin embargo, en los resultados desagregados revela flaquezas en la formación de capital humano mediante los distintos niveles educativos, desde la primaria hasta la educación superior. Por estas y otras razones, el discurso de Alan García como orador de fondo de CADE 2015,  a los empresarios privados y dirigentes públicos, ha caído en terreno apropiado. La Asociación Panameña de Empresarios a lo largo de los CADES ha expresado especial preocupación para la formación de mano de obra y talento especializado. Por ello, al concluir entre aplausos, la intervención de Alan García en la apertura de la reunión fue el tema de comentarios. Los embajadores extranjeros que asistieron a la inauguración de CADE 2015, según me comentó el prestigioso abogado y ex embajador en Estados Unidos, Eduardo Morgan, le dijeron que el expresidente peruano los impresionó mucho.

Después de la reunión empresarial, el embajador Guillermo Russo Checa brindó una cena en honor del expresidente García donde estuvo un grupo de peruanos residentes y los expresidentes panameños Nicolás Ardito Barleta y Martín Torrijos. Con su sorprendente vitalidad, Alan continuó dialogando con sus paisanos, cantó valses y rancheras mexicanas. Resultó satisfactorio para mi reencontrarme y abrazar, cuán alto y fornido es a un admirado amigo, compañero y paisano de las polendas de Alan García.    

 

 

 

 

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